Admito que hasta hace poco las retamas no me han gustado mucho. Por lo menos en mí campo. Las veía como la típic planta que crece a raudales en los terrenos degradados y no sirve para nada.
Pero esto ha cambiado. Aparte de al ser leguminosa fija el nitrógeno en el suelo, y al desarrollar una raíz muy profunda ayuda a estbilizar el terreno, me he dado cuenta, que es el «nido» perfecto para el crecimiento de nuevos árboles. Actualmente, gran parte de los árbolitos que han nacido de manera espontánea en mi campo, lo han hecho desde el centro de una retama, protegidos del sol y de ser comido.
Así que ya quiero mucho a las retamas, eso sí, en su sitio, y cuidadando un poco su altura.
Aladierno creciendo en una retama
Acebuche creciendo en una retama
